Al final no puedo evitar, no debo, hablar del “tema”. Y lo hago evitando entrar en el discurso estricto de las personas -quitate tú para ponerme yo- intentando hablar de las ideas.
Esta mañana se ha conocido uno de los hechos que a mi juicio más deben preocupar en el presente y futuro del partido, renovación mediante. Me refiero a la espantada de María San Gil de la redacción de la ponencia política del próximo congreso.
La ponencia política en un congreso es la clave ideológica del partido para los próximos tres años, es el documento que debe asentar las bases de todo aquello que el partido haga y diga en todo el país. Es por ejemplo el documento que en su momento asentó las bases del concepto “centro reformista”, que por otro lado tan buen resultado no dió.
Y en esa redacción María San Gil no quiere saber nada, al menos nada de lo que dicen los otros dos ponentes, el presidente del PP en Canarias, José Manuel Soria, y la presidenta de Gerona, Alicia Sánchez Camacho.
El primero gobierna en coalición con un partido nacionalista, y la segunda ha hecho también más de una referencia a la postura del PP en relación al nacionalismo catalán.
De María San Gil no creo que haga falta decir nada en cuanto a su posición con los nacionalistas, entre otras cosas porque se juega la vida a diario.
Dicho esto cualquiera puede entender que estas tres personas no van a marcar la línea ideológica del partido por tres años, por lo que no sería descabellado pensar que más allá de las ideas que sean aportadas en Congreso, esta ponencia ha sido redactada siguiendo las “directrices” marcadas por alguien más.
Por lo que la espantada de María San Gil, a la que considero uno de los referentes morales del Partido, por su forma de afrontar la política con valentía y por su sinceridad, no es por no estar de acuerdo con dos personas…
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