A lo largo de lo que llevamos de verano he leído 4 de los libros de texto sobre la materia con los que el Gobierno de la Nación pretende educar en sus valores (si lo suyos, los de ZP) a nuestros jóvenes, y aunque pretendía hablar del tema al inicio del curso, no puedo evitar hacerlo tras conocer los contenidos del publicado por la editorial Akal, libro que aún no he leído y que he conocido a través del diario La Razón (http://www.larazon.es/noticias/noti_soc32394.htm).
Los autores utilizan el Manifiesto Comunista de Marx como hilo conductor de la mayoría de los temas, algo que como es obvio ya inutiliza por sesgado -cuando no sectario- el contenido del mismo. Con estos “prometedores” mimbres nos encotramos con una cesta que se permite describir la Guerra de Irak como “una invasión de EEUU e Inglaterra con la inestimable colaboración de 9 millones de españoles votantes del PP”.
El panfleto acusa a Jiménez Losantos, Gabriel Albiac o César Vidal de “racistas militantes”, para pasar a calificar la Transición Española de “regalo de los verdugos”. No les parece en cambio racista la calificación que tienen para el colectivo Gitano a los que acusan de “tener una vida familiar muy densa a fuerza de parasitar el mercado de trabajo”.
La actual situación política solo parece tener remedio si “por un milagro gana las elecciones un partiso de izquierdas dispuesto a gobernar como tal”. Ni que decir tiene que para los autores los ejemplos a seguir son Cuba y Venezuela, “con los mejores sistemas de salud y educación de la región” y “dando el protagonismo a los desposeídos”.
A pesar de lo que el Ministerio o la Consejería de turno digan, nada impide a cualquier profesor utilizar este panfleto para “educar” a nuestros jóvenes, al no existir libro oficial para ninguna asignatura en nuestro país. Esto supone que si un manual recoge los contenidos mínimos, y este lo hace, pueda añadir cuantas barbaridades consideren sus autores oportunas.
Como decía al principio mi intención era iniciar septiembre con un resumen de los textos de la materia, pero las circunstancias no dejan margen para mucho. Es nuestra obligación iniciar una campaña en Aragón por la objeción de conciencia, esto no es un conflicto entre la Iglesia Católica y el Gobierno Socialista, es como dice Jaime Urcelay un conflicto entre la libertad y el totalitarismo.
Por eso animo no solo a los jóvenes de nuestra Comunidad Autónoma sino a los Colegios concertados y privados a negarse a impartir esta asignatura. A los padres les pido lo mismo, no nieguen a sus hijos la posibilidad de pensar.
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